sábado, 9 de julio de 2016

Prisionero

Prisionero,
sin cadenas,
solo en su torre
desgrana sus penas.
No hay barrotes,
no hay almenas,
no hay grilletes
ni ilusión apenas.

 
Un candil ilumina
el oscuro aposento
donde sigue rebuscando
algún feliz momento
que la marchita memoria
guarde para su tormento.
Atrapa al vuelo una imagen,
la aplasta contra el cemento.

 
En la puerta no hay cerrojo,
no hay puerta en la puerta,
no hay muros en los muros,
solo una mirada muerta,
solo una temblorosa mano
que espera a la que le liberta.
La que le tome en las sombras,
guiándole por senda abierta.

 
Prisionero sin cadenas,
tu cárcel es la más dura,
sus barrotes son las penas
al borde de la cordura
la locura… es amiga buena.
Ahoga de nuevo el llanto,
del tiempo en las arenas.

 
Te saludo compañero,
como yo…
recluido sin condena.