sábado, 9 de julio de 2016

Hogar

Sobre la repisa,
cubierta de polvo,
descansa dormida
una vieja foto.

Las sábanas cubren
lúgubres los muebles.
En las paredes se pudren
los cuadros que sostienen.

El aire rezuma
acre melancolía,
sin un rayo de luna,
sin la luz del día.

Ya no hay manos que rocen,
ni ojos que miren,
ni corazones que gocen
de un amor sublime.

En el hogar de sombras
por el tiempo olvidadas,
las tejas lloran
hoy desvencijadas,

por los que un día se amaron.
Por los que un día rieron.
Por los que un día lloraron.
Por los que un día se fueron.