viernes, 29 de julio de 2016

Nocturno



Sobre un mástil, marfil de luna,
pende marchita la noche desarbolada.

Mis pasos caminan sobre los pasos
que dejaron tus huellas, de luz escamas.

Esperanzado te busco tras cada sombra,
bajo cada hoja muerta mi voz te llama.

Tomo el viento y violento lo sacudo
por si de ti quedó prendida una palabra.

El rocío suavemente quema mis labios
por la ausencia del ángel que los besara.

Te huelo, amada, entre las flores,
mas entre ellas tu aroma se me escapa.

Y como cada noche, del alba herido,
arrastro mi corazón a la vacía cama.