lunes, 11 de enero de 2016

La Vida Arrugada

Tengo la vida arrugada en un cajón,
se quedó allí hace tiempo.
Le pondré unas pastillas de jabón
para que huela bien su recuerdo.

De vez en cuando la sacaré
para orearla con el viento,
para que la polilla no la coma,
para deshumedecer sus sentimientos.

Inútil es intentar plancharla,
se me ha quedado grande,
las inclemencias la han raido,
su color no es el de antes.

Ya no sirve para nada
pero le tengo cariño.
me ha de servir de mortaja
la que me vistió siendo niño.