miércoles, 14 de mayo de 2008

Miguitas

En la vida todos queremos comer una gran tarta. Anhelamos que nos suceda algo realmente extraordinario, queremos el premio gordo. Sin darnos cuenta fijamos nuestra atención en algo que seguramente no tendremos nunca y en consecuencia nos sentimos frustrados. A mi personalmente no solo no se me ha dado la tarta, sino que se me ha quitado la pequeña porción que tenía. Y solo entonces me he dado cuenta de la gran cantidad de miguitas que surcan mi camino.
Miguitas insignificantes en apariencia para quien solo piensa en la tarta, pero...
Poco a poco te vas acostumbrando a disfrutar de un pequeñisimo dulce en mitad de todo lo amargo, a saborear una deliciosa miga cuando estás hambriento.
Una miga de cariño, una salpicadura de ternura, una gotita de felicidad...
Me alegra saber que algunos consiguen su tarta, pero doy gracias a Dios por mis miguitas.